¿Es internet bueno para nuestro cerebro?. Bajo este sugerente enunciado comienza un interesante artículo de Guillermo Caba, publicado en la revista REDES PARA LA CIENCIA (número de septiembre de 2010). En el mismo se comentan algunos de los perjuicios que ocasiona utilizar internet, o más concretamente el sistema de hipertexto, para el aprendizaje.

Aunque las nuevas tecnologías son algo maravilloso para la cultura occidental, y ya, de hecho, son imprescindibles, estudios recientes parece que están provocando un perjuicio en el nivel de atención que puede desarrollar la persona, de forma que está afectando sustancialmente a la calidad del aprendizaje.
En este artículo se comentan los estudios de Erping Zhu de la Universidad de Michigan, quien ha encontrado una relación inversamente proporcional entre el número de enlaces que hay en un documento y la comprensión que se acaba teniendo del mismo: “los trabajos de investigación enseñan que las personas que leen textos en forma lineal entienden más, recuerdan más y aprenden más que los que lo hacen a través de textos online que están salpicados de enlaces”.

Para que la información se asiente en la memoria y pueda estar disponible cuando haga falta es necesario prestar atención. Si la persona que estudia con el ordenador como recurso báisco, interrumpe constantemente su actividad de lectura y estudio para atender al correo electrónico, los chats o el teléfono móvil, es evidente que no tendrá en nivel de atención necesario para aprender con eficacia. El artículo recoge la opinión de Michael Merzenick (Universidad de California en San Francisco) quien reconoce que “cuando trabajamos y vivimos online ‘entrenamos a nuestros cerebros para que tomen atención a las estupideces'”. Por otro lado el artículo recoge la opinión de Gary Small, autor de Brain: Surviving the Tecnological Alteration of the Modern Mind quien afirma que “la exposición a las tecnologías digitales, a través del ordenador o del teléfono móvil, están afectando a la fisiología de nuestros cerebros. Esto se traduce en que los circuitos neuronales implicados en el contacto cara a cara se vayan debilitando, lo que lleva a una falta de cooperación social, inhabilidad para interpretar mensajes no verbales, aislamiento y pérdida de interés en el aprendizaje escolar”.

“LA PRISA POR LO INMEDIATO QUE SUSCITA EL USO COTIDIANO DE LAS NUEVAS TIC COMPORTA QUE PERDAMOS CAPACIDAD DE REFLEXIÓN SOBRE NOSOTROS MISMOS”

Los recientes estudios en neurociencia han demostrado que el cerebro cosume mucho oxígeno durante los momentos de ensoñación (soñar despierto). En esos momentos se activa la llamada Red Neuronal por Defecto. Se supone que esta red es la que, de forma inconsciente, es capaz de procesar una gran cantidad de información, determinando planes de futuros, tomas de decisiones, etc. Se ha comprobado que en caso de hipearctividad el patrón de esta red es discontinuo. Es razonable suponer que la sobrecarga cognitiva a la que estamos sometidos al utilizar la tecnología de internet, y los continuos cambios de actividad entre recursos, genere una hiperactividad, inducida, que esté afectando a la nuestra Red Neuronal por Defecto.

“NO ESTARÍA DE MÁS QUE LAS PERSONAS, DE VEZ EN CUANDO, APAGUEMOS TODOS LOS INTERFACES DIGITALES QUE NOS RODEAN Y NOS ENTREGUEMOS AL DOLCE FAR NIENTE, A LA DULCE HOLGAZANERÍA COGNITIVA, AL FLUIR DE NUESTROS ENSUEÑOS Y DE LOS PENSAMIENTOS QUE DIVAGAN. ESTÁ EN JUEGO NUESTRA SALUD MENTAL”

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